{"id":1358,"date":"2020-08-08T00:47:17","date_gmt":"2020-08-07T22:47:17","guid":{"rendered":"https:\/\/chartreux.org\/moniales\/?page_id=1358"},"modified":"2021-11-24T19:41:33","modified_gmt":"2021-11-24T18:41:33","slug":"la-vie-spirituelle-es","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/chartreux.org\/moniales\/es\/la-vie-spirituelle-es\/","title":{"rendered":"La Vida Espiritual"},"content":{"rendered":"\n<div id=\"toc_container\">\n  <ul class=\"toc_list\">\n    <li><a href=\"#Los-primeros-pasos\">1. Los primeros pasos<\/a><\/li>\n    <li><a href=\"#El-lugar-de-la-purificaci\u00f3n\">2. El lugar de la        purificaci\u00f3n <\/a><\/li>\n    <li><a href=\"#La-obra-de-la-gracia\">3. La obra de la gracia<\/a><\/li>\n  <\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/LUZ-MONTSElong2-1-280x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1302\" width=\"256\" height=\"936\" srcset=\"https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/LUZ-MONTSElong2-1-280x1024.jpg 280w, https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/LUZ-MONTSElong2-1-82x300.jpg 82w\" sizes=\"auto, (max-width: 256px) 100vw, 256px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"Los-primeros-pasos\">1. Los primeros pasos<\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Todo comienza por la semilla del bautismo. Por la vida que surge como una fuente. Para todo cristiano es el comienzo de una aventura o, mejor dicho, el principio de una relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para san Bruno, un d\u00eda, el murmullo de esta fuente se hizo sentir de forma irresistible: dejarlo todo por Dios solo. Invitaci\u00f3n interior, pero tambi\u00e9n elecci\u00f3n por hacer. A este llamado todo deb\u00eda quedar subordinado: desentenderse del mundo para volverse completamente hacia Dios. Desprendimiento de lo creado, apego a Dios. Para Bruno eso no puede realizarse sino en una vida consagrada plenamente a amar a Cristo, a reproducir su vida interior, a prolongar su oraci\u00f3n en el secreto de la soledad. La soledad permite a la monja (como san Bruno lo escribe a su amigo Ra\u00fal)  \u00ab&nbsp;morar consigo&nbsp;\u00bb, lo cual en realidad quiere decir: permanecer atenta a la Presencia divina en el fondo de su coraz\u00f3n, de forma estable.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se instaura un di\u00e1logo muy personal con el Se\u00f1or, el de la esposa con Cristo su Esposo. Una pertenencia mutua muy \u00edntima, en el amor. Pero en ese \u00ab\u00a0Yo-T\u00fa\u00a0\u00bb se encuentra presente en realidad toda la Iglesia, pues es ella, toda entera, la que tiene a Cristo como \u00fanico Esposo. Esposa, y al mismo tiempo Madre, porque da a luz a una vida nueva, alimentada por el pan de la Palabra y el pan eucar\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>La monja se compromete pues en un camino que la har\u00e1 amar siempre m\u00e1s. Todas las banalidades de su existencia quedan transfiguradas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"El-lugar-de-la-purificaci\u00f3n\">2. El lugar de la purificaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Pero esta respuesta ser\u00e1 sometida a la prueba: a veces por rudos combates, pero sobre todo por una peque\u00f1a lucha persistente que desgasta. Vivir dentro no es f\u00e1cil. Se aprende.<\/p>\n\n\n\n<p>La monja, como todo ser humano, lleva en ella energ\u00edas que lo \u00fanico que piden es ser liberadas. Esas energ\u00edas la llevan al exterior. Sus manos necesitan hacer algo, sus ojos ver, su mente ocuparse de pensamientos y lecturas, su imaginaci\u00f3n perseguir sus sue\u00f1os, su voluntad perderse en la multiplicidad de sus deseos.<\/p>\n\n\n\n<p>En presencia de tales aspiraciones que van en todas las direcciones, la tentaci\u00f3n puede ser grande de satisfacerlas por medio de compensaciones variadas. En realidad, hay que aceptar esta experiencia de vac\u00edo. Esta es la prueba decisiva. A menudo se presentar\u00e1 bajo el rostro de renuncias humildes y concretas: el ritmo cotidiano de la vida trae sus pruebas, sus contrariedades. La celda que los primeros d\u00edas parec\u00eda amplia, parece estrecharse. Deseos de espacio, de viajes, pueden despertar. Los seres queridos de la familia, los amigos y amigas parecen lejos. <\/p>\n\n\n\n<p>La monja que hace la experiencia de esos vac\u00edos comienza el doloroso descubrimiento de su impotencia de amar en la gratuidad. Ve levantarse en primer plano el sentimiento de su debilidad, de sus contradicciones, de sus divisiones, de la esclavitud de sus deseos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, a pesar de las ca\u00eddas, las regresiones, las tentaciones de des\u00e1nimo, ella halla apoyo en la decisi\u00f3n inicial, la que Dios puso en su coraz\u00f3n: darlo todo por amor. En el secreto de su coraz\u00f3n, el deseo de Dios permanece. Busca sin cesar el perd\u00f3n divino, y tambi\u00e9n la Mano divina, que la tomar\u00e1 y la har\u00e1 pasar a la otra orilla, la del ser nuevo en Cristo. En breve, \u00a1se salva por la paciencia (Lc 21,19)! El Esp\u00edritu est\u00e1 presente para conducirla. La monja aprende que ella no produce por s\u00ed misma la gracia que tanto necesita. Le viene de un m\u00e1s-all\u00e1 y le ser\u00e1 dada siempre.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"La-obra-de-la-gracia\">3. La obra de la gracia<\/h3>\n\n\n\n<p>La monja renace as\u00ed, poco a poco, a una existencia nueva, esencialmente marcada por el sello de la vida solitaria. Sobre esta base fundamental y bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, cada una encuentra en toda libertad \u00ab su \u00bb propio camino de oraci\u00f3n, apoy\u00e1ndose de nuestros amigos los Santos, los cuales recorrieron ya ese camino y salieron vencedores. As\u00ed todas las llamadas &nbsp;\u00ab escuelas de espiritualidad&nbsp;\u00bb pueden tener su lugar en la cartuja.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, conducida no m\u00e1s por sus propias fuerzas sino por la gracia divina, la monja encontrar\u00e1 poco a poco su centro al interior de ella misma. Ella sabe, en la fe, que lleva en su coraz\u00f3n un gran misterio. La Sant\u00edsima Trinidad se encuentra all\u00ed por entero. Cristo vive en su coraz\u00f3n. Se sabe llamada, invitada por el Se\u00f1or a eso: vivir de la Fuente interior, a dejarla brotar y obrar en ella.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#toc_container\" class=\"returnToTop\"> Volver arriba! \u2191 <\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu viene, tray\u00e9ndo el verdadero \u00ab&nbsp;alimento&nbsp;\u00bb a cada una de sus tendencias, para unificarlas, para estabilizarlas como con un ancla en el recuerdo incesante del Nombre divino. Primero que todo le otorga el aceptar, sin volver atr\u00e1s, ser despojada, el hacer la experiencia de su debilidad sin buscar a colmar el abismo que se abre, el renunciar a su propio valor en lo que hace. Cuando la semilla se entierra, primero no se ve nada, nada m\u00e1s que la tierra desnuda. Y sin embargo la semilla da su fruto. Se produce poco a poco la unificaci\u00f3n del alma, que se resuelve en un solo acto simple: convertirse en pura mirada, una mirada fija sobre el Amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces prevalece el silencio: el Silencio divino contra el cual ella ha tropezado tanto, se convierte en Presencia de Dios, en uni\u00f3n. Silencio que es receptividad, pasividad bajo el Amor divino, el cual es infinitamente discreto, respetuoso de su libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta vida germina. Como el Se\u00f1or hab\u00eda alimentado a su pueblo en la \u00e1rida soledad del desierto, as\u00ed la alimenta en la soledad de su celda. Tiene su Palabra. La Palabra eterna se hizo carne para hacerse visible, y su manifestaci\u00f3n se prolonga para nosotros. Su carne se dej\u00f3 ver crucificada sobre la cruz, en las heridas de su rostro desfigurado; se deja o\u00edr en la Palabra inspirada, que la monja medita cada d\u00eda. Es una vigilia, la espera del retorno del Se\u00f1or (Lc 12, 35-40), tan amada de san Bruno.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto reside el gozo de las bodas. La vida de celda, caminar continuo e infatigable, tiende sin embargo hacia un reposo, el de la uni\u00f3n con el Amado. El t\u00e9rmino deseado, sin saberlo, est\u00e1 ya presente en su marcha. Sentimiento profundo de que pertenece totalemente a Dios, que colma su deseo. Gozo de descubrir que no se le pide amar primero a Dios, sino de ver ante todo que Dios la ama. Como los disc\u00edpulos sobre la monta\u00f1a de la Transfiguraci\u00f3n, no ve m\u00e1s que a Jes\u00fas solo, habiendo sido introducida ella misma en la nube donde \u00e9l se esconde. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"512\" src=\"https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/a-IMG_6051nn-1024x512.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1910\" srcset=\"https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/a-IMG_6051nn-1024x512.jpg 1024w, https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/a-IMG_6051nn-300x150.jpg 300w, https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/a-IMG_6051nn-768x384.jpg 768w, https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/a-IMG_6051nn-1536x768.jpg 1536w, https:\/\/chartreux.org\/moniales\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/a-IMG_6051nn.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"#toc_container\" class=\"returnToTop\"> Volver arriba! \u2191 <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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