{"id":6156,"date":"2021-12-15T16:31:13","date_gmt":"2021-12-15T15:31:13","guid":{"rendered":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/?page_id=6156"},"modified":"2021-12-16T10:03:31","modified_gmt":"2021-12-16T09:03:31","slug":"libro-6","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/es\/estatutos\/libro-6\/","title":{"rendered":"Libro 6"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Libro 6<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c41\">Cap\u00edtulo 41<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>La Liturgia en nuestra Orden<a href=\"\/moines\/es\/estatutos\/libro-5#c38\">\u00ab<\/a><a href=\"#c52\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cima y fuente<\/h4>\n\n\n\n<p>La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza. Nosotros, que lo hemos dejado todo para buscar a solo Dios y poseerlo m\u00e1s plenamente, debemos celebrar el culto lit\u00fargico con especial fervor. Pues mientras realizamos los ritos sagrados, especialmente la Eucarist\u00eda, al tener acceso a Dios Padre por medio de su Hijo, el Verbo encarnado, que padeci\u00f3 y fue glorificado, en la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, conseguimos la comuni\u00f3n con la Sant\u00edsima Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Signo de contemplaci\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>Cuando celebramos en el coro el culto divino o recitamos en la celda el Oficio, nuestros labios pronuncian la plegaria de la Iglesia universal, pues la oraci\u00f3n de Cristo es \u00fanica, y por medio de la sagrada Liturgia se hace extensiva a cada uno de sus miembros. Adem\u00e1s, entre los monjes solitarios los actos lit\u00fargicos manifiestan de un modo peculiar la \u00edndole de la Iglesia, en la cual lo humano est\u00e1 ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la acci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Complemento de la oraci\u00f3n solitaria<\/h4>\n\n\n\n<p>Nuestros Padres, al correr de los siglos, procuraron que nuestro rito se conservara adaptado a nuestra vocaci\u00f3n erem\u00edtica y a lo reducido de nuestras Comunidades&nbsp;; por eso es sencillo, sobrio y ordenado ante todo a la uni\u00f3n del alma con Dios. Nuestra Madre la Iglesia, como sabemos, ha aprobado siempre la diversidad de ritos lit\u00fargicos, que manifiesta mejor su catolicidad y unidad. Y as\u00ed, por medio de los ritos sagrados podemos expresar las m\u00e1s profundas aspiraciones del Esp\u00edritu, y la oraci\u00f3n que brota de lo \u00edntimo del coraz\u00f3n adquiere una nueva perfecci\u00f3n al reconocerse a s\u00ed misma en las palabras sagradas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La Liturgia se completa con la oraci\u00f3n solitaria<\/h4>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la oraci\u00f3n comunitaria que hacemos nuestra por la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, se prolonga en la oraci\u00f3n solitaria con la que ofrecemos a Dios un \u00edntimo sacrificio de alabanza que est\u00e1 por encima de toda ponderaci\u00f3n. La soledad de la celda es, en efecto, el lugar donde el alma, cautivada por el silencio y olvidada de toda humana preocupaci\u00f3n, participa de la plenitud del Misterio por el que Cristo, crucificado y resucitado, retorna al seno del Padre. As\u00ed el monje, al tender incesantemente a la uni\u00f3n con Dios, realiza en s\u00ed mismo todo el significado de la Liturgia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c52\">Cap\u00edtulo 52<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>El canto lit\u00fargico<a href=\"#c41\">\u00ab<\/a><a href=\"#c53\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Modo de cantar y salmodiar<\/h4>\n\n\n\n<p>Nuestra Orden reconoce como propio de su Liturgia el canto gregoriano.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos participar en las divinas alabanzas con atenci\u00f3n y fervor de esp\u00edritu, y estar ante el Se\u00f1or no s\u00f3lo con reverencia, sino tambi\u00e9n con alegr\u00eda, no con flojedad ni somnolencia, ni escatimando la voz, ni mutilando los vocablos, sino pronunciando con tono y afecto varonil, como es debido, las palabras del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gu\u00e1rdense la simplicidad y cadencia en el canto, para que est\u00e9 impregnado de gravedad, y fomente la devoci\u00f3n&nbsp;; ya que debemos cantar y salmodiar al Se\u00f1or tanto con el coraz\u00f3n como con los labios. Ser\u00e1 \u00f3ptima nuestra salmodia si nos apropiamos el mismo afecto \u00edntimo con que fueron escritos los salmos y c\u00e1nticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ev\u00edtense en la salmodia la lentitud y la precipitaci\u00f3n. C\u00e1ntese con voz plena, viva y \u00e1gil, de suerte que todos puedan salmodiar devotamente y cantar con atenci\u00f3n, sin disonancias, con afecto y perfecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la mediante hacemos una buena pausa. Comencemos y concluyamos todos a un tiempo el principio, la divisi\u00f3n y el fin del vers\u00edculo. Nadie se permita adelantarse a los dem\u00e1s ni apresurarse&nbsp;; cantemos todos a una, todos a una hagamos las pausas, escuchando siempre a los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>En toda lectura, salmodia o canto, no descuidemos acentuar y concertar bien los vocablos, en cuanto sea posible, porque el entendimiento capta y saborea al m\u00e1ximo el sentido, cuando se pronuncia con propiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sumamente conveniente que se forme bien a los novicios en el canto, y son dignos de alabanza los que, despu\u00e9s de salir del noviciado, nunca descuidan tal estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>En las Casas de la Orden cel\u00e9brese cantado tanto el Oficio del d\u00eda como el de la noche, siempre que asistan al coro al menos seis padres h\u00e1biles.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Los chantres<\/h4>\n\n\n\n<p>Los chantres, que est\u00e1n al frente de cada coro deben ser peritos para poder dirigir bien y oportunamente a los dem\u00e1s en la salmodia y canto en la forma dicha, pero bajo la direcci\u00f3n y autoridad del Prior. Es adem\u00e1s deber suyo corregir con modestia los que cantan demasiado lenta o apresuradamente, o de modo distinto a como est\u00e1 prescrito, pero es mejor que lo hagan fuera del coro.<\/p>\n\n\n\n<p>Los chantres, en su coro, suben o bajan el tono de los salmos y de todo el canto del Oficio divino, cuando parezca conveniente, con el fin de que todos puedan cantar c\u00f3modamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan otro, estando ellos presentes, puede corregir el canto del coro, excepto el Prior o, en su ausencia, el Vicario.<\/p>\n\n\n\n<p>Perseveremos, pues, en esta manera de salmodiar, cantando en presencia de la Sant\u00edsima Trinidad y de los santos \u00c1ngeles, inflamados en divino temor e \u00edntimos anhelos de Dios. Que el canto eleve nuestro esp\u00edritu a la contemplaci\u00f3n de las realidades eternas, y que la armon\u00eda de nuestras voces aclame jubilosa a Dios nuestro Creador.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c53\">Cap\u00edtulo 53<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Ceremonias conventuales en el Oficio<a href=\"#c52\">\u00ab<\/a><a href=\"#c54\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Reuni\u00f3n en la iglesia<\/h4>\n\n\n\n<p>Tan pronto como oigamos la campana para cantar conventualmente en la iglesia las Horas del Oficio divino, dejando todas las otras ocupaciones, debemos encaminarnos con prontitud a ella, guardando el mayor recogimiento y gravedad. Porque nada es l\u00edcito anteponer a la \u00ab\u00a0obra de Dios\u00a0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al entrar en la iglesia nos santiguamos con agua bendita, y vamos a nuestras sillas&nbsp;; antes de entrar en las formas hacemos inclinaci\u00f3n profunda al Sant\u00edsimo Sacramento. Hacemos tambi\u00e9n dicha inclinaci\u00f3n en las gradas del presbiterio, siempre que a \u00e9l subimos o de \u00e9l bajamos, o cuando pasamos ante el Sant\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a las sillas, quedamos de pie, vueltos hacia el altar y cubiertos, prepar\u00e1ndonos en silencio para el Oficio&nbsp;; dada la se\u00f1al por el Presidente, nos inclinamos o nos arrodillamos para la oraci\u00f3n, seg\u00fan lo pida el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se hace oraci\u00f3n en silencio antes una Hora, no entramos a la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Oraci\u00f3n en silencio<\/h4>\n\n\n\n<p>Por los intervalos de silencio, nuestra oraci\u00f3n personal se une m\u00e1s \u00edntimamente a la Palabra de Dios y a la voz p\u00fablica de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>En la iglesia evitamos todo ruido por reverencia a la divina Majestad&nbsp;; estamos con el debida compostura&nbsp;; tenemos las manos fuera de la cogulla. Siempre y en todas partes hemos de tener la vista recogida, pero principalmente en la iglesia y el refectorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Cantadas las Horas o terminada la Misa u otro Oficio, el Prior sale el primero de la iglesia, despu\u00e9s el Vicario y, seguidamente, los dem\u00e1s. Nadie debe detenerse entonces en la iglesia u otra parte, a no ser que una evidente necesidad lo justifique.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c54\">Cap\u00edtulo 54<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Ceremonias del Oficio en la celda<a href=\"#c53\">\u00ab<\/a><a href=\"\/moines\/es\/estatutos\/libro-9\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El Oficio can\u00f3nico<\/h4>\n\n\n\n<p>Si alguna vez la evidente debilidad o la excesiva fatiga nos obliga a sentarnos durante el Oficio divino, o si estamos en cama por raz\u00f3n de enfermedad, recemos, no obstante, con la reverencia posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque en el Oficio divino, dondequiera que se rece, se ha de guardar cuidadosamente reverencia y dignidad, por ser en todo lugar una misma la Majestad y Divinidad de Aquel en cuya presencia hablamos, y que nos mira y atiende.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro 6 Cap\u00edtulo 41 La Liturgia en nuestra Orden\u00ab\u00bb Cima y fuente La Liturgia es la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"parent":6144,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-6156","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6156\/revisions"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}