{"id":6148,"date":"2021-12-15T16:28:24","date_gmt":"2021-12-15T15:28:24","guid":{"rendered":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/?page_id=6148"},"modified":"2021-12-16T09:57:35","modified_gmt":"2021-12-16T08:57:35","slug":"libro-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/es\/estatutos\/libro-2\/","title":{"rendered":"LIbro 2"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Libro 2&nbsp;: Los monjes laicos<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c11\">Cap\u00edtulo 11<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Los monjes laicos<a href=\"\/moines\/es\/estatutos\/libro-1#c10\">\u00ab<\/a><a href=\"#c12\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Desde sus or\u00edgenes, nuestra Orden, como un cuerpo cuyos miembros no tienen todos la misma funci\u00f3n, comprende padres y hermanos. Tanto unos como otros son monjes, y participan de la misma vocaci\u00f3n, aunque de manera diversa. Gracias a esta diversidad, la familia cartujana puede cumplir m\u00e1s perfectamente su misi\u00f3n en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los monjes del claustro, de quienes hemos tratado hasta ahora, viven en el retiro de sus celdas y son sacerdotes o llamados a serlo. Los monjes laicos, de los cuales vamos a tratar ahora con la ayuda de Dios, consagran su vida al servicio del Se\u00f1or no s\u00f3lo por la soledad, sino tambi\u00e9n por una mayor dedicaci\u00f3n al trabajo manual. A los primeros hermanos, llamados conversos, se les han unido en el correr del tiempo otra clase de hermanos, los donados, que, sin hacer votos, se ofrecen por amor de Cristo a la Orden mediante un contrato rec\u00edproco. Puesto que llevan vida mon\u00e1stica, los llamamos tambi\u00e9n monjes.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como los primeros Padres de nuestra Orden siguieron las huellas de aquellos antiguos monjes que llevaron una vida de soledad y pobreza de esp\u00edritu, igualmente nuestros primeros hermanos, Andr\u00e9s y Guer\u00edn, se decidieron a abrazar una vocaci\u00f3n parecida. Es necesario, pues, que los conversos y donados no salgan de los t\u00e9rminos del yermo sino rara vez y obligados por la necesidad, cuidando diligentemente de mantenerse ajenos a los rumores del siglo. Finalmente, sus celdas de tal manera est\u00e9n aisladas que, entrando en su interior, cerrada la puerta y dejando afuera todos los cuidados y preocupaciones, puedan orar al Padre en escondido reposo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos, imitando la vida escondida de Jes\u00fas en Nazaret, mientras realizan los trabajos diarios de la Casa, alaban al Se\u00f1or en sus obras, consagrando el mundo a la gloria del Creador y ordenando las ocupaciones naturales al servicio de la vida contemplativa&nbsp;; mas en las horas consagradas a la oraci\u00f3n solitaria, y cuando asisten a los Oficios divinos, se dedican a Dios por entero. As\u00ed, pues, los lugares donde trabajan y viven deben estar acondicionados de tal suerte que faciliten el recogimiento y, aun provistos de todo lo necesario y \u00fatil, den la impresi\u00f3n de ser verdadera mansi\u00f3n de Dios, no un edificio profano.<\/p>\n\n\n\n<p>Unidos en el amor del Se\u00f1or, en la oraci\u00f3n, en el celo por la soledad y en el ministerio del trabajo, los hermanos viven juntos bajo la direcci\u00f3n del Procurador. Mu\u00e9strense, pues, verdaderos disc\u00edpulos de Cristo, no tanto de palabra cuanto de obra, fomenten la caridad fraterna, teniendo unos mismos sentimientos, soport\u00e1ndose mutuamente y perdon\u00e1ndose si alguno tiene queja contra otro, a fin de ser un solo coraz\u00f3n y una sola alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de su propio marco de soledad, los hermanos trabajan para subvenir a las necesidades materiales de la Casa, que les est\u00e1n especialmente confiadas. As\u00ed permiten a los monjes del claustro consagrarse m\u00e1s libremente al silencio de la celda.<\/p>\n\n\n\n<p>Padres y hermanos, disc\u00edpulos de Aquel que no vino a ser servido sino a servir, manifiestan de forma diversa las riquezas de nuestra vida, consagrada totalmente a Dios en la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas dos formas de vida, en la unidad de un mismo cuerpo, tienen gracias diferentes, pero complementarias la una de la otra y con mutua comunicaci\u00f3n de bienes espirituales. Una tal armon\u00eda permite al carisma confiado por el Esp\u00edritu Santo a nuestro Padre san Bruno alcanzar su plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Entiendan los padres que por las sagradas \u00d3rdenes, con las que han sido marcados, recibieron no tanto una dignidad como un servicio. Adem\u00e1s, el sacerdocio ministerial y el sacerdocio bautismal de los laicos est\u00e1n relacionados entre s\u00ed, ya que ambos participan del \u00fanico sacerdocio de Cristo. Que cada cual, pues, corriendo por el camino recto hacia la \u00fanica meta de nuestra vocaci\u00f3n, persevere en el estado al que fue llamado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es propio del Prior mostrar en s\u00ed mismo a todos sus hijos, monjes del claustro y laicos, un signo vivo del amor del Padre celestial, y reunirlos en Cristo de tal manera que formen una familia y cada una de nuestras Casas sea realmente, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Guigo, una iglesia cartujana.<\/p>\n\n\n\n<p>La cual tiene su ra\u00edz y fundamento en la celebraci\u00f3n del Sacrificio Eucar\u00edstico, que es signo eficaz de unidad. Es tambi\u00e9n el centro y cima de nuestra vida, y adem\u00e1s vi\u00e1tico espiritual de nuestro \u00c9xodo, por donde en la soledad retornamos por Cristo al Padre. Asimismo, en todo el curso de la Liturgia, Cristo como nuestro Sacerdote ora por nosotros, y como Cabeza nuestra ora en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como el camino m\u00e1s seguro para ir a Dios es seguir de cerca las huellas de nuestros Fundadores, los hermanos deben proponerse como modelos a los primeros conversos de la Gran Cartuja, que, sin contar a\u00fan con una regla escrita, dieron forma y esp\u00edritu a su g\u00e9nero de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Su recuerdo inundaba de gozo el coraz\u00f3n de San Bruno, y lo mov\u00eda a escribir&nbsp;: \u00ab\u00a0De vosotros, amad\u00edsimos hermanos laicos, digo&nbsp;: Mi alma glorifica al Se\u00f1or al ver la grandeza de su misericordia sobre vosotros. Me alegro tambi\u00e9n de que, aun sin ser letrados, Dios todopoderoso graba con su dedo en vuestros corazones no s\u00f3lo el amor, sino tambi\u00e9n el conocimiento de su santa ley. Con vuestras obras, en efecto, demostr\u00e1is lo que am\u00e1is y conoc\u00e9is. Porque practic\u00e1is con todo el cuidado y celo posibles la verdadera obediencia, que es el cumplimiento de la voluntad de Dios y la clave y el sello de toda vida espiritual. Obediencia que no existe nunca sin mucha humildad y gran paciencia, y que siempre va acompa\u00f1ada del casto amor del Se\u00f1or y de la verdadera caridad. Lo cual pone de manifiesto que recog\u00e9is sabiamente el fruto suav\u00edsimo y vivificador de la Escritura divina. Permaneced, pues, hermanos m\u00edos, en el estado al que hab\u00e9is llegado\u00a0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c12\">Cap\u00edtulo 12<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>La soledad<a href=\"#c11\">\u00ab<\/a><a href=\"#c13\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El empe\u00f1o y prop\u00f3sito nuestros son principalmente vacar al silencio y soledad de la celda. Aqu\u00ed el Se\u00f1or y su siervo se hablan a menudo como entre amigos, el alma fiel se une frecuentemente a la Palabra de Dios, la esposa vive en compa\u00f1\u00eda del Esposo, y lo terreno se une con lo celestial, lo humano con lo divino. Sin embargo, generalmente es largo el camino de peregrinaci\u00f3n por sendas \u00e1ridas y resecas hasta llegar a las fuentes de aguas vivas.<\/p>\n\n\n\n<p>El hermano debe vigilar con atento cuidado la soledad exterior, que con frecuencia no est\u00e1 protegida por el retiro del claustro y la guarda de la celda. Pero de nada aprovecha la soledad exterior si no guarda tambi\u00e9n siempre la soledad interior, aun durante el trabajo, bien que sin violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre que no asistan al Oficio divino en la iglesia ni est\u00e9n ocupados en los trabajos de las obediencias, los hermanos se retiran a su celda como al refugio m\u00e1s seguro y tranquilo del puerto. En la cual permanecen sosegadamente y, en cuanto sea posible, sin hacer ning\u00fan ruido, siguiendo fielmente el orden de los ejercicios, haci\u00e9ndolo todo en la presencia de Dios, en nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, dando por su medio gracias a Dios Padre. En ella se ocupan provechosamente leyendo o meditando, sobre todo la Sagrada Escritura, que es el alimento del alma, o se entregan a la oraci\u00f3n seg\u00fan sus posibilidades, no buscando ni aprovechando ninguna ocasi\u00f3n para salir fuera, salvo en las generalmente establecidas, o que procedan de la obediencia. El hombre por naturaleza huye a veces del silencio de la soledad y de la quietud&nbsp;; por lo cual dice tambi\u00e9n San Agust\u00edn&nbsp;: \u00ab\u00a0Para los amigos de este mundo no hay nada tan trabajoso como no trabajar\u00a0\u00bb. Tambi\u00e9n pueden a veces los hermanos, para su provecho espiritual, dedicarse a peque\u00f1os trabajos en su celda, con el consentimiento del Procurador.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer acto de caridad para con nuestros hermanos es respetar su soledad&nbsp;; si tenemos permiso para hablar de alg\u00fan asunto en su celda, evitemos charlas in\u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del toque del \u00c1ngelus de la tarde no acuden los hermanos a la celda del Prior o el Procurador sin ser llamados. Despu\u00e9s de esa hora, s\u00f3lo quedan con los hu\u00e9spedes los encargados de servirles. Igualmente, cuando uno est\u00e1 en la celda de otro o en otra parte, en cuanto oye ese toque vespertino debe retirarse en seguida, a menos que tenga orden especial de detenerse por m\u00e1s tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c13\">Cap\u00edtulo 13<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>La clausura<a href=\"#c12\">\u00ab<\/a><a href=\"#c14\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Puesto que hemos dejado el mundo para siempre a fin de asistir incesantemente ante la Divina Majestad, conscientes de las exigencias de nuestro estado, sentimos horror por salir y recorrer lugares y ciudades. Pero de nada servir\u00eda un rigor tan grande en la clausura, si no tendi\u00e9semos por ella a la pureza de coraz\u00f3n a la cual solamente se promete la visi\u00f3n de Dios. Para conseguirla, se requiere una gran abnegaci\u00f3n, sobre todo de la natural curiosidad que el hombre siente por todo lo humano. No debemos permitir que nuestro esp\u00edritu se derrame por el mundo, andando a la b\u00fasqueda de noticias y rumores. Por el contrario, nuestra parte es permanecer ocultos en el secreto del rostro del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando es enviado un hermano a un lugar pr\u00f3ximo, no acepta comida ni bebida de nadie, ni alojamiento, sin un mandato especial, u obligado por alguna necesidad inevitable e imprevista.<\/p>\n\n\n\n<p>El Portero sea amable con todos, religiosamente educado, y abst\u00e9ngase por completo del mucho hablar&nbsp;; as\u00ed edificar\u00e1 a los seglares con el buen ejemplo. Cuando tenga que recibir o con mansedumbre despedir a alguien, h\u00e1galo con palabras atentas, pero muy breves. Y lo mismo se manda practicar a quien hace sus veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos asimismo que los seglares no esperan del cartujo que les hable de vanos rumores o de pol\u00edtica&nbsp;; por eso, evitando todo tema profano o fr\u00edvolo, escribamos siempre en la presencia de Dios, en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El precioso carisma del celibato es un don divino que libera nuestro coraz\u00f3n de manera excepcional y nos impulsa a cada uno, cautivado por Cristo, a entregarse totalmente por \u00c9l. Esta gracia no deja lugar ni a la estrechez de coraz\u00f3n ni al ego\u00edsmo, sino que, en respuesta al amor inefable que Cristo nos ha manifestado, debe dilatar nuestro amor de tal manera que una invitaci\u00f3n irresistible inflame el alma a sacrificarse siempre m\u00e1s plenamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea, pues, el alma del monje, en la soledad, como un lago tranquilo cuyas aguas, brotando de la fuente pur\u00edsima del esp\u00edritu, y no turbadas por rumor alguno introducido desde el exterior, como un n\u00edtido espejo reproduzcan la sola imagen de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c14\">Cap\u00edtulo 14<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>El silencio<a href=\"#c13\">\u00ab<\/a><a href=\"#c15\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Dios ha conducido a su siervo a la soledad para hablarle al coraz\u00f3n&nbsp;; pero s\u00f3lo el que escucha en silencio percibe el susurro de la suave brisa que manifiesta al Se\u00f1or. Aunque al principio nos resulte duro callar, gradualmente, si somos fieles, nuestro mismo silencio ir\u00e1 creando en nosotros una atracci\u00f3n hacia un silencio cada vez mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, no les est\u00e1 permitido a los hermanos hablar indistintamente lo que quieran, con quienes quieran o el tiempo que quieran. Sin embargo, pueden hablar de lo que sea \u00fatil para su trabajo, pero en pocas palabras y en voz baja. M\u00e1s all\u00e1 de lo que corresponde a la utilidad del trabajo, s\u00f3lo pueden hablar con permiso, tanto con los monjes como con los extra\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la guarda del silencio es de suma importancia en la vida de los hermanos, es preciso que guarden cuidadosamente esta regla. En los casos dudosos no previstos por la ley, queda a la discreci\u00f3n de cada cual el juzgar si le est\u00e1 permitido hablar y cu\u00e1nto, seg\u00fan su conciencia y la necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n al Esp\u00edritu que habita en nosotros y la caridad fraterna piden que los hermanos cuenten y midan sus palabras cuando les est\u00e1 permitido hablar. Es de creer que un coloquio largo e in\u00fatilmente prolongado contrista m\u00e1s al Esp\u00edritu Santo y disipa m\u00e1s que pocas palabras, incluso il\u00edcitas, pero en seguida interrumpidas. Frecuentemente, la conversaci\u00f3n que comienza siendo \u00fatil, degenera pronto en in\u00fatil, para terminar siendo reprensible.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Domingos y Solemnidades, y tambi\u00e9n los d\u00edas dedicados especialmente al retiro, guardan con m\u00e1s cuidado el silencio y la celda. Todos los d\u00edas, desde el toque vespertino del \u00c1ngelus hasta Prima, debe reinar en toda la Casa un silencio perfecto, que no podemos quebrantar sin verdadera y urgente necesidad. Porque este tiempo de la noche, seg\u00fan los ejemplos de la Escritura y el sentir de los antiguos monjes, favorece de un modo especial el recogimiento y el encuentro con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>No se permitan tampoco los hermanos dirigir la palabra sin permiso a los seglares que llegan, ni conversar con ellos&nbsp;; \u00fanicamente se les permite devolver el saludo a los que encuentren al paso o se les acerquen, y responder brevemente a lo que les pregunten, excus\u00e1ndose con que no tienen permiso para hablar m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La guarda del silencio y el recogimiento interior requieren una especial vigilancia de parte de los hermanos, que tienen tantas ocasiones de hablar. No podr\u00e1n ser perfectos en este punto, si no procuran atentamente andar en la presencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c15\">Cap\u00edtulo 15<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>El trabajo<a href=\"#c14\">\u00ab<\/a><a href=\"#c17\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos se dedican al trabajo en las horas se\u00f1aladas, a fin de que, subveniendo a las necesidades de la Casa mediante su trabajo con Jes\u00fas, el hijo del Carpintero, orienten toda la creaci\u00f3n a la gloria de Dios, y glorifiquen al Padre a la vez que asocian al hombre todo entero a la obra de la Redenci\u00f3n. En el sudor y en la fatiga del trabajo hallan, en efecto, una part\u00edcula de la cruz de Cristo, por donde, a la luz de su Resurrecci\u00f3n, se hacen part\u00edcipes de los nuevos cielos y de la nueva tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n mon\u00e1stica, el trabajo es un medio muy eficaz de progreso hacia la caridad perfecta por la pr\u00e1ctica de las virtudes. Por el equilibrio que establece entre el hombre interior y el exterior, el trabajo ayuda tambi\u00e9n al hermano a sacar m\u00e1s fruto de la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>En las obediencias y en todo lo que tienen a su cargo, los hermanos siguen las disposiciones del Prior y del Procurador, aprovechando sus dotes naturales y los dones de la gracia en el desempe\u00f1o de los cargos que se les encomienden. As\u00ed, por la obediencia, se aumenta la libertad de hijos de Dios, y con esta sumisi\u00f3n voluntaria contribuyen a la edificaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo seg\u00fan el plan divino.<\/p>\n\n\n\n<p>El Procurador respecto a los hermanos, as\u00ed como el Encargado de obediencia respecto a sus ayudantes, ejerzan su autoridad con esp\u00edritu de servicio, de suerte que manifiesten la caridad con que Dios los ama. Cons\u00faltenlos y esc\u00fachenlos gustosos, salva, con todo, su autoridad para decidir y ordenar lo que haya que hacer. As\u00ed todos cooperan en el cumplimiento del deber con una obediencia activa y llena de amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Unidos a Cristo Jes\u00fas, que siendo rico se hizo pobre por nosotros, los hermanos trabajan siempre con esp\u00edritu de pobreza. Evitan, en especial, todo despilfarro, y vigilan para que las herramientas no se estropeen. Ponen, igualmente, sumo cuidado en conservar en buen estado sus instrumentos, y, sobre todo, las m\u00e1quinas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Enfermero y tambi\u00e9n el Cocinero, y los que tengan que atender a las necesidades especiales de los enfermos, rodeen de amor a los afligidos por la enfermedad&nbsp;; m\u00e1s a\u00fan, reconozcan en ellos la imagen de Cristo paciente, y al\u00e9grense de poder servir y aliviar a Cristo en los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida del hermano, en primer lugar, se ordena a que unido a Cristo permanezca en su amor. As\u00ed, mediante la gracia de la vocaci\u00f3n apl\u00edquese de todo coraz\u00f3n a tener a Dios siempre presente, ya en la soledad de la celda, ya tambi\u00e9n en sus trabajos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c17\">Cap\u00edtulo 17<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>El novicio<a href=\"#c15\">\u00ab<\/a><a href=\"#c18\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Quienes, ardiendo en amor divino, desean abandonar el mundo y captar las cosas eternas, cuando llegan a nosotros recib\u00e1moslos con el mismo esp\u00edritu. Es, pues, muy conveniente que los novicios encuentren en las Casas donde han de ser formados, un verdadero ejemplo de observancia regular y de piedad, de guarda de la celda y del silencio, y tambi\u00e9n de caridad fraterna. Si llegase a faltar esto, apenas se podr\u00e1 esperar que perseveren en nuestro modo de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>A los que se presenten como candidatos, se los ha de examinar atenta y prudentemente, seg\u00fan el aviso del ap\u00f3stol San Juan&nbsp;: \u00ab\u00a0Examinad si los esp\u00edritus vienen de Dios\u00a0\u00bb. Porque es realmente cierto que de la buena o mala admisi\u00f3n y formaci\u00f3n de los novicios depende principalmente la prosperidad o decadencia de la Orden, tanto en la calidad como en el n\u00famero de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, los Priores deben informarse con prudencia sobre su familia, su vida pasada y sus cualidades de alma y cuerpo&nbsp;; por la misma raz\u00f3n, convendr\u00e1 consultar a m\u00e9dicos prudentes que conozcan bien nuestro g\u00e9nero de vida. En efecto, entre las dotes por las que los candidatos a la vida solitaria deben ser estimados, ha de contarse sobre todo un juicio equilibrado y sano.<\/p>\n\n\n\n<p>No acostumbramos recibir novicios antes de que hayan comenzado los veinte a\u00f1os&nbsp;; incluso entre los que pidan ser admitidos, rec\u00edbanse tan s\u00f3lo aquellos que, a juicio del Prior y de la mayor\u00eda de la Comunidad, tengan suficiente piedad, madurez y fuerzas corporales para llevar las cargas de la Orden&nbsp;; y sean lo bastante aptos, sin duda para la soledad, pero tambi\u00e9n para la vida com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero conviene que seamos m\u00e1s circunspectos en la recepci\u00f3n de las personas de edad madura, puesto que se acostumbran m\u00e1s dif\u00edcilmente a las observancias y nuestra forma de vida&nbsp;; por eso, no queremos que se reciba aspirante alguno al estado de converso pasados los cuarenta y cinco a\u00f1os, sin licencia expresa del Cap\u00edtulo General o del Reverendo Padre. Tal licencia se requiere tambi\u00e9n para admitir al noviciado a un religioso ligado con el v\u00ednculo de la Profesi\u00f3n en otro Instituto, y si se trata de un profeso de votos perpetuos, el Reverendo Padre necesita del consentimiento del Consejo General. Para admitir a alguien ligado anteriormente con votos a un Instituto religioso se nos aconseja o\u00edr antes al Reverendo Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se nos presenta alguno pidiendo ser hermano nuestro, es necesario que no padezca ning\u00fan impedimento leg\u00edtimo, que venga movido por recta intenci\u00f3n, y que sea apto para llevar las cargas de la Orden. Raz\u00f3n por la cual sea interrogado debidamente sobre todo aquello cuyo conocimiento parezca necesario u oportuno para formar un juicio recto acerca de su admisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cumplido esto, se expone al candidato el fin de nuestra vida, la gloria que esperamos dar a Dios por nuestra uni\u00f3n con su obra redentora, y cu\u00e1n bueno y gozoso es dejarlo todo para adherirse a Cristo. Tambi\u00e9n se le propone lo duro y \u00e1spero, haci\u00e9ndole ver, en cuanto sea posible, todo el modo de vida que desea abrazar. Si ante esto sigue decidido, ofreci\u00e9ndose con sumo gusto a seguir un camino duro, fiado en las palabras del Se\u00f1or, y deseando morir con Cristo para vivir con \u00c9l, por fin se le aconseja que, conforme al Evangelio, se reconcilie con aquellos que tuvieren alguna cosa contra \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de convivir unos d\u00edas con nosotros, si al Prior le consta que puede ser recibido el aspirante, recibir\u00e1 el manto de los postulantes de manos del Maestro de novicios. Se ejercitar\u00e1 en diversos trabajos y obediencias, y asistir\u00e1 al Oficio divino, para que se acostumbre cuanto antes a la nueva vida. Antes de que empiece el noviciado, sea probado en la Casa al menos durante tres meses y no m\u00e1s de un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el postulante fuese hallado humilde, obediente, casto, fiel, piadoso, equilibrado, apto para la soledad y diligente en el trabajo, puede ser presentado a la Comunidad, incluidos los donados perpetuos. Presentaci\u00f3n que hacen el Vicario, el Procurador y el Maestro, quienes clara y exactamente ponen de manifiesto las dotes y defectos del postulante. Y si toda la Comunidad, o la mayor parte, juzga que puede ser admitido, corresponde al Prior asociarlo a la Orden con la toma del h\u00e1bito monacal, habiendo hecho antes al menos cuatro d\u00edas de retiro.<\/p>\n\n\n\n<p>El novicio, puesto que se propone dejar todas las cosas para seguir a Cristo, entregue \u00edntegramente al Prior el dinero y las dem\u00e1s cosas que acaso trajo consigo, a fin de que sean guardadas no por \u00e9l mismo, sino por el Prior o por quien \u00e9ste designare. Por nuestra parte, no exigimos ni pedimos absolutamente nada a los que quieren entrar en nuestra Orden o a los novicios.<\/p>\n\n\n\n<p>El noviciado hecho para monjes laicos no vale para monjes del claustro, ni viceversa.<\/p>\n\n\n\n<p>El noviciado se prolonga durante dos a\u00f1os&nbsp;; tiempo que el Prior puede prorrogar, pero no m\u00e1s de seis meses. El candidato, al menos antes de comenzar el segundo a\u00f1o, elija entre la vida de los conversos y la de los donados, espont\u00e1neamente y con toda libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>El candidato que pasa con votos perpetuos de otra Religi\u00f3n a la nuestra, una vez cumplido el postulantado como dijimos antes, si fuese apto, es admitido al noviciado de los conversos, en el cual permanece cinco a\u00f1os antes de ser admitido a la Profesi\u00f3n solemne.<\/p>\n\n\n\n<p>Para su admisi\u00f3n al noviciado h\u00e1gase igualmente despu\u00e9s de pasados dos a\u00f1os, y luego, despu\u00e9s de otros dos, y finalmente antes de la Profesi\u00f3n solemne.<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguno, ya en el segundo a\u00f1o del noviciado de los donados, o despu\u00e9s de hecha la Donaci\u00f3n, fuese a pasar al estado de los conversos, al Prior corresponde determinar el orden de toda la probaci\u00f3n, de modo que \u00e9sta dure al menos siete a\u00f1os y tres meses, y se observen las normas del Derecho. Lo mismo se hace cuando un converso novicio o profeso de votos temporales pasa al estado de donado.<\/p>\n\n\n\n<p>No se deje aplanar el novicio por las tentaciones que suelen acechar a los seguidores de Cristo en el desierto&nbsp;; ni conf\u00ede en sus propias fuerzas, sino m\u00e1s bien espere en el Se\u00f1or, que dio la vocaci\u00f3n y llevar\u00e1 a t\u00e9rmino la obra comenzada.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c18\">Cap\u00edtulo 18<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>La Profesi\u00f3n<a href=\"#c17\">\u00ab<\/a><a href=\"#c19\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Muerto al pecado y consagrado a Dios por el bautismo, el monje por la Profesi\u00f3n se consagra m\u00e1s plenamente al Padre y se desembaraza del mundo, para poder tender m\u00e1s rectamente hacia la perfecta caridad. Unido al Se\u00f1or mediante un compromiso firme y estable, participa del misterio de la Iglesia unida a Cristo con v\u00ednculo indisoluble, y da testimonio ante el mundo de la nueva vida adquirida por la Redenci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminado laudablemente el noviciado, el novicio converso se presenta al Convento. Postrado en Cap\u00edtulo pide misericordia y suplica por amor de Dios ser admitido a la primera Profesi\u00f3n en h\u00e1bito de los profesos, como el m\u00e1s humilde servidor de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de haber hecho por lo menos ocho d\u00edas de retiro espiritual, el d\u00eda establecido, el hermano renovar\u00e1 su petici\u00f3n ante el Convento. Entonces el Prior lo amonestar\u00e1 sobre la estabilidad, la obediencia, la conversi\u00f3n de costumbres y dem\u00e1s cosas necesarias al estado de conversos. Despu\u00e9s, emitir\u00e1 en la iglesia la Profesi\u00f3n por tres a\u00f1os. Se ha de procurar absolutamente que el hermano, al emitir sus votos, proceda con madurez de juicio, y no se comprometa sino con plena libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurrido el trienio, al Prior corresponde, despu\u00e9s del voto de la Comunidad, admitir al joven profeso a la renovaci\u00f3n de la Profesi\u00f3n temporal por dos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El Prior admite a los profesos temporales a la Profesi\u00f3n solemne despu\u00e9s del sufragio de los monjes profesos de votos solemnes, y con la anuencia del Reverendo Padre. Tambi\u00e9n para esta Profesi\u00f3n deber\u00e1 hacer el hermano dos veces su petici\u00f3n en Cap\u00edtulo, como se dijo al hablar de la Profesi\u00f3n temporal.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el disc\u00edpulo que sigue a Cristo debe renunciar a todo y a s\u00ed mismo, el futuro profeso, antes de la Profesi\u00f3n solemne, renuncie a todos los bienes que tenga en acto&nbsp;; puede tambi\u00e9n, si quiere, disponer de los bienes a los que tenga derecho. Ninguna persona de la Orden pida nada en absoluto de sus cosas al profeso temporal, ni siquiera con fines piadosos, ni para dar limosna a quien sea, sino que \u00e9l disponga libremente de sus bienes seg\u00fan le plazca.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda se\u00f1alado, el que va a profesar emite la Profesi\u00f3n en la Misa conventual, despu\u00e9s del Evangelio o el Credo. Entonces, realmente, la entrega de s\u00ed mismo que pretende hacer con Cristo, a trav\u00e9s del Prior es aceptada y consagrada por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El que va a profesar escriba por s\u00ed mismo en lengua vern\u00e1cula la Profesi\u00f3n en esta forma y con estas palabras&nbsp;: \u00ab\u00a0Yo, fray N., prometo\u2026 obediencia, conversi\u00f3n de mis costumbres y perseverancia en este yermo, delante de Dios y de sus Santos y de las Reliquias de esta Casa, que est\u00e1 construida en honor de Dios y de la bienaventurada siempre Virgen Mar\u00eda y de San Juan Bautista, en presencia de Dom N., Prior\u00a0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se trata de la Profesi\u00f3n temporal, a\u00f1\u00e1danse despu\u00e9s de \u00ab\u00a0prometo\u00a0\u00bb, las palabras que limiten el tiempo&nbsp;; si de la Profesi\u00f3n solemne, d\u00edgase \u00ab\u00a0perpetua\u00a0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de saber que todos nuestros yermos est\u00e1n dedicados, en primer lugar, a la bienaventurada siempre Virgen Mar\u00eda y a san Juan Bautista, nuestros principales patronos en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las c\u00e9dulas de Profesiones, firmadas por el Profeso y por el Prior que recibi\u00f3 los votos, y con indicaci\u00f3n de la fecha, se guardar\u00e1n en el archivo de la Casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los religiosos de nuestra Orden permanecen en lo sucesivo profesos de la Casa donde, una vez terminado el noviciado, hicieron la primera Profesi\u00f3n, aunque sean trasladados a otras Casas y hagan all\u00ed su Profesi\u00f3n solemne.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el momento de su Profesi\u00f3n, sepa el hermano que no puede tener cosa alguna sin licencia del Prior, ni a\u00fan el bast\u00f3n en que se apoya cuando camina, puesto que ya no es due\u00f1o ni de s\u00ed mismo. Dado que todos los que determinaron vivir regularmente han de practicar con gran celo la obediencia, nosotros lo haremos con tanta mayor entrega y fervor, cuanto m\u00e1s estricta y austera es la vocaci\u00f3n que hemos abrazado&nbsp;; pues si, lo que Dios no permita, esta obediencia faltare, tantos trabajos carecer\u00edan de m\u00e9rito. De aqu\u00ed que Samuel diga&nbsp;: \u00ab\u00a0Mejor es obedecer que sacrificar, y mejor la docilidad que la grasa de los carneros\u00a0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c19\">Cap\u00edtulo 19<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>La Donaci\u00f3n<a href=\"#c18\">\u00ab<\/a><a href=\"#c20\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la Casa de Dios hay muchas mansiones&nbsp;: entre nosotros hay monjes del claustro y conversos, hay tambi\u00e9n donados que, habiendo abandonado igualmente el mundo, han buscado la soledad de la Cartuja, a fin de consagrar toda su vida a Dios, aplic\u00e1ndose a la oraci\u00f3n y al trabajo al amparo de la clausura. Pues no pocas veces los hombres m\u00e1s virtuosos prefirieron vivir y morir en el estado de donados, para disfrutar, agregados a los hijos de San Bruno, de su santa herencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminado laudablemente el noviciado, el novicio donado es admitido por el Prior a hacer la Donaci\u00f3n temporal, despu\u00e9s de la votaci\u00f3n de los profesos de votos solemnes, y asimismo de los donados perpetuos.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda de la Donaci\u00f3n temporal o perpetua, el futuro donado, habiendo hecho al menos cuatro d\u00edas de retiro, leer\u00e1 su Donaci\u00f3n, escrita en lengua vern\u00e1cula, ante toda la Comunidad, antes de V\u00edsperas, bajo esta forma y con estas palabras&nbsp;: \u00ab\u00a0Yo, fray N., por el amor de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y la salvaci\u00f3n de mi alma, prometo servir fielmente a Dios como donado, guardar obediencia y castidad, viviendo en pobreza, para el bien de la Iglesia. Por ello me entrego\u2026 a esta Casa, haciendo un contrato mutuo de servirla en todo tiempo, sometido a la disciplina de la Orden, seg\u00fan los Estatutos\u00a0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la expresi\u00f3n \u00ab\u00a0me entrego\u00a0\u00bb, a\u00f1\u00e1dase \u00ab\u00a0por tres a\u00f1os\u00a0\u00bb, si la Donaci\u00f3n es temporal&nbsp;; y si se prorroga, ind\u00edquese el tiempo de pr\u00f3rroga&nbsp;; pero si la Donaci\u00f3n es perpetua, d\u00edgase \u00ab\u00a0perpetuamente\u00a0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el donado viva en pobreza, conserva la propiedad y la disposici\u00f3n de sus bienes. Pero antes del tiempo de la Donaci\u00f3n perpetua, nadie enajene ni permita que sea enajenado ninguno de sus bienes, aunque lo quiera el mismo donado.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este momento, el donado queda constituido en persona de la Orden e incorporado a ella, pudiendo los Superiores, en caso de necesidad, trasladarlo a cualquiera de nuestras Casas. Sin embargo, no puede ser expulsado de la Orden, a no ser que faltase gravemente a alguna de sus obligaciones, en cuyo caso podr\u00e1 el Prior, con el consentimiento de su Consejo, anular su Donaci\u00f3n. Mas cuando se anula un contrato de Donaci\u00f3n, ambas partes, a saber, el Prior en nombre de la Comunidad, y el mismo donado, suscriban un instrumento que d\u00e9 fe de esta rescisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminado el trienio, al Prior corresponde, tras la votaci\u00f3n de la Comunidad, incluidos los Donados perpetuos, admitir al donado a la renovaci\u00f3n temporal por dos a\u00f1os. El tiempo de la Donaci\u00f3n temporal puede prorrogarlo el Prior, pero no m\u00e1s de un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurrido el tiempo de probaci\u00f3n, al Prior corresponde, tras la votaci\u00f3n de la Comunidad, incluidos los Donados perpetuos, admitir al hermano o a la Donaci\u00f3n perpetua, o al r\u00e9gimen en el que la Donaci\u00f3n se renueva cada tres a\u00f1os&nbsp;; renovaciones para las cuales no se repite la votaci\u00f3n. Para la Donaci\u00f3n perpetua se requiere adem\u00e1s el consentimiento del Reverendo Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Los donados son monjes dotados de costumbres propias en cuanto al Oficio divino y a las dem\u00e1s observancias. Estas costumbres se pueden adaptar a las necesidades de cada uno, de modo que le permitan vivir, seg\u00fan su camino personal, nuestra vocaci\u00f3n de uni\u00f3n con Dios en la soledad y el silencio. Esta ordenada libertad no la tomar\u00e1n como una concesi\u00f3n a la sensualidad, sino en servicio de la caridad. Se entregan, por tanto, al servicio del Se\u00f1or de distinta manera que los conversos, pero su ofrenda a Dios no es menos verdadera, ni menos ardiente su deseo de santidad. Prestan, asimismo, una ayuda muy \u00fatil a la Casa, encarg\u00e1ndose a veces de trabajos que a los conversos les dificultar\u00edan la guarda de sus observancias.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"c20\">Cap\u00edtulo 20<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n de los hermanos<a href=\"#c19\">\u00ab<\/a><a href=\"\/moines\/es\/estatutos\/libro-3\">\u00bb<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos principiantes est\u00e1n sujetos a la direcci\u00f3n del Maestro de novicios, que siempre ser\u00e1 un Padre ordenado de sacerdote. Que sea, adem\u00e1s, var\u00f3n sobresaliente en religiosidad, quietud, silencio, juicio y prudencia, que arda en aut\u00e9ntica caridad e irradie amor de nuestra vocaci\u00f3n, que comprenda tambi\u00e9n la diversidad de esp\u00edritus, y tenga una mentalidad abierta a las necesidades de los j\u00f3venes. Bajo su tutela permanecen los conversos hasta su Profesi\u00f3n solemne, y los donados hasta su Donaci\u00f3n perpetua o hasta que comiencen el r\u00e9gimen en el que se renueva la Donaci\u00f3n cada tres a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El Maestro instruye a sus alumnos a fin de que la vida de oraci\u00f3n, enraizada en la fe y en la caridad, la saquen de la genuina fuente de la palabra de Dios, y la adapten a las obligaciones propias de su estado, como son la soledad, el silencio, la liturgia y el trabajo. Promueve, tambi\u00e9n, la comprensi\u00f3n y el amor de nuestros Estatutos as\u00ed como de las tradiciones de la Orden. Se preocupar\u00e1 de que el amor de los alumnos a Cristo y a la Iglesia vaya en aumento de d\u00eda en d\u00eda. Una vez por semana atiende a la formaci\u00f3n en com\u00fan de sus disc\u00edpulos, teniendo una conferencia de al menos media hora de duraci\u00f3n, en la que los instruye, sobre todo, acerca del esp\u00edritu y las observancias de nuestro prop\u00f3sito. A los novicios se les concede m\u00e1s tiempo de celda, para que puedan aplicarse mejor a su formaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Visitando a los principiantes y conversando sencillamente con ellos en particular, el Maestro observa sus disposiciones espirituales y les da consejos acomodados a sus necesidades especiales, para que cada uno pueda alcanzar la perfecci\u00f3n de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Procurador, que por raz\u00f3n de su cargo trata diariamente con los hermanos, los mover\u00e1 m\u00e1s eficazmente a la virtud y a la oraci\u00f3n con el ejemplo de virtud y de vida de oraci\u00f3n que \u00e9l mismo practique&nbsp;; porque la ciencia divina se comunica mejor vivi\u00e9ndola que explic\u00e1ndola.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00eddese ya desde el tiempo de formaci\u00f3n de no cargar a los hermanos con excesivos ejercicios comunes u observancias ajenas a nuestra Orden&nbsp;; vig\u00edlese m\u00e1s bien para que sean iniciados en la vida de oraci\u00f3n y en el verdadero esp\u00edritu mon\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p>Al Prior y al Maestro de novicios pertenece el juzgar, seg\u00fan su prudencia y discreci\u00f3n, de la idoneidad de los candidatos o de los hermanos j\u00f3venes para seguir el g\u00e9nero de vida de la Orden. Para que uno sea cartujo no s\u00f3lo de nombre, sino real y verdaderamente, no basta querer&nbsp;; se requiere adem\u00e1s, junto con el amor a la soledad y a nuestra vida, cierta aptitud especial de alma y cuerpo. Recibir a alguno o retenerlo largo tiempo, cuando consta que le faltan las dotes necesarias, es una falsa y casi cruel compasi\u00f3n. Est\u00e9 muy en guardia el Maestro para que el novicio se decida en su vocaci\u00f3n con plena libertad, y no lo coaccione en modo alguno para que haga la Donaci\u00f3n o la Profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro veces al a\u00f1o d\u00e9 cuenta, ante el Prior y el Consejo, del estado de los novicios donados y de los novicios conversos&nbsp;; responda tambi\u00e9n a las preguntas que se le hagan sobre los dem\u00e1s miembros del noviciado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos principiantes tengan libre acceso al Maestro de novicios y puedan tratar siempre con \u00e9l, pero espont\u00e1neamente y sin coacci\u00f3n alguna. Los exhortamos a que expongan con sencillez y confianza sus dificultades al Maestro, acept\u00e1ndolo como elegido por la divina Providencia para dirigirlos y ayudarlos. Igualmente, todos los hermanos pueden acudir libremente al Prior, quien, como padre com\u00fan, los recibir\u00e1 benignamente y los visitar\u00e1 algunas veces en sus celdas, mostrando el mismo inter\u00e9s por todos, sin acepci\u00f3n de personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos m\u00e1s antiguos, en especial los Encargados de obediencia, contribuyen eficazmente a la formaci\u00f3n de los m\u00e1s j\u00f3venes con quienes trabajan, si les dan ejemplo de observancia regular y practican las virtudes y la oraci\u00f3n en el vivir de cada d\u00eda. Sin embargo, abst\u00e9nganse o poco menos de entablar conversaciones, aun sobre temas espirituales, pues no deben mezclarse en cosas relativas a la conciencia ajena.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que la vida espiritual de los hermanos se sustente en una s\u00f3lida base, se les dar\u00e1 a los j\u00f3venes hermanos, desde el comienzo de su vida mon\u00e1stica, una formaci\u00f3n doctrinal, a la cual se reservar\u00e1 cada d\u00eda cierto tiempo. Tal formaci\u00f3n tiende a que el hermano se inicie en las riquezas latentes en la Palabra de Dios, y le permita adquirir una percepci\u00f3n personal de los misterios de nuestra fe, a la vez que va aprendiendo a sacar fruto de la meditaci\u00f3n en libros s\u00f3lidos. El cargo de impartir dicha instrucci\u00f3n corresponde al Prior, al Maestro y al Procurador, quienes obrar\u00e1n de com\u00fan acuerdo, seg\u00fan las prescripciones del Cap\u00edtulo General.<\/p>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n espiritual y doctrinal de los hermanos ha de irse completando durante toda la vida. En la consecuci\u00f3n de este fin ayudan al Procurador los padres designados por el Prior, dando cada domingo una conferencia a los hermanos. Desde Todos los Santos hasta Pascua, en esta conferencia se explican los Estatutos, y se leen los cap\u00edtulos que es costumbre leer todos los a\u00f1os en la Comunidad de los hermanos&nbsp;; esta conferencia, por la que son tambi\u00e9n aleccionados sobre las observancias de la Orden, se encomendar\u00e1 preferentemente al Procurador. Desde Pascua hasta la fiesta de Todos los Santos, tal formaci\u00f3n versar\u00e1 sobre doctrina cristiana, vida espiritual, y adem\u00e1s sobre Sagrada Escritura y Liturgia, seg\u00fan las normas que establecer\u00e1 el Prior&nbsp;; esta ense\u00f1anza sea profunda y, al mismo tiempo, adaptada a la capacidad de los hermanos. Estas dos clases de instrucci\u00f3n, si parece oportuno, se pueden distribuir de otro modo, con tal que no se disminuya el tiempo dedicado a cada una.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, los hermanos aprender\u00e1n la sublime ciencia de Jesucristo, si se disponen a recibirla con una vida de oraci\u00f3n silenciosa, oculta con Cristo en Dios. \u00c9sta es la vida eterna, que conozcamos al Padre y a su enviado, Jesucristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro 2&nbsp;: Los monjes laicos Cap\u00edtulo 11 Los monjes laicos\u00ab\u00bb Desde sus or\u00edgenes, nuestra Orden, como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"parent":6144,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-6148","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6148"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6148\/revisions"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/chartreux.org\/moines\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}